
Sin embargo, esta mejoría es notablemente inferior en los destinos tradicionales, donde las reservas han disminuido, generando preocupación en el sector.
En Valle Fértil, Jáchal, Iglesia y Calingasta, la afluencia ha mejorado del 37,5% promedio al 64,5% promedio, aunque aún está por debajo de una temporada de verano típica. A pesar de la mejora, la ocupación en Valle Fértil es solo del 30%, aunque representa un aumento desde el bajo 10% de reservas registrado en diciembre.
La duración de las estadías también se ha reducido, con visitantes que optan por permanecer solo dos o tres noches en comparación con la práctica anterior de una semana o quince días. En Calingasta, la ocupación alcanzó el 78%, impulsada por turistas sin reservas previas y la llegada de visitantes extranjeros.
Aunque Jáchal mejoró en comparación con las expectativas iniciales, la ocupación hotelera sigue siendo baja, en un 10%, ya que los visitantes prefieren casas y cabañas para mayor comodidad y ahorro.
El sector turístico enfrenta desafíos adicionales, ya que los visitantes gastan menos en restaurantes y actividades, afectando a los negocios locales. A pesar de las variaciones, el turismo continúa siendo un impulsor importante para la economía local en estos departamentos.
Op: Juan Llarena
